Entradas

El amor que sea clásico y Cuba libre...

El amor que sea clásico, la vida extraña y la música en francés.
En el desierto enterré mis recuerdos más antiguos, en mitad de una tormenta, y después de veinte años el Sol quemará la arena; pero aún queda once. ***
Me gusta beber el rocío en las hojas, la soledad y la luz de luna.
Alguien tendrá que esconderse para escribir sobre la infamia, cuando nadie aceche y el viento dé tregua al mar. Espera que las olas se calmen, espera. ***
Y los verbos a destiempo, Cuba libre y la lluvia indiferente.
Camino sobre la mecánica cuántica para convertir los segundos en horas, transformar los meses en miel y cabalgar con los esclavos en el corcel de los cosmogónicos.
Del amanecer olvidé una mueca. Al anochecer olvidé morir en la soga.

Esta tierra no es tuya ni la guerra es mía...

Murió la muerte por la muerte.
Otra vez ruge el fuego, se tiñen las paredes de balas, deshilachadas las chaquetas y del suelo salpica la metralla en los rostros hundidos: Esta tierra no es tuya.

Descansen las armas y que la naturaleza oxide los cañones, que broten raíces de las medallas, bebed en vuestros cascos y arrancad el esqueleto: Esta guerra no es mía.

Quién fuera verdeun rato más. Quién fuera verdepara abrazarte.

Pájaros en América...

Cien (o más) pájaros volaron hacia América. Navegando océanos, atravesando nubes con fugaces aletazos. Volved, que los árboles aquí os están esperando, junto estos desiertos y tejados.

El cielo no está poblado, se tiñe en la distancia. Los días amanecen más temprano, deshaciendo con prisa las sábanas de lino blanco, para verlos volver.

Pájaro, que estás en América, no olvides el camino a casa. Apréndete las constelaciones de memoria, por si tu viaje empieza ayer noche. Recuérdame recordando, que yo no te estaré olvidando.

Si algún día vienes, sea a por mí.

Bendita imaginación...

Crece y no muere: Entra en mi mundo, la semilla metafísica, cuando llega el oscuro. Es quien me lleva al espacio y muestra lo que necesito saber.
Es ciencia y arte: Se encuentra entre las letras que amamantaron los filósofos y poetas. Quema, muerde y daña, pero es quien me acuna hasta el albor.
Tiene forma perfecta: Dónde estará, si cerré ventanasy portones. Anoche estuvo, qué habrá pasado. ¿Cuántos años más deben pasar para que se quede?
Bendita imaginación; ¡Cuánto te quiero!

Cómo culpar al jilguero de un asesinato...

Mandíbulas cerradas de dientes destrozados. Alguien rompió la mesa, y no fui yo, los platos de plata fundidos en el desastre. El cementerio se quema con la ropa de los once reyes. Cae, de mi mano, sangre coagulada; pero no es mía, por mi libertad que no miento.
Murieron todos en la reyerta, por mi recuerdo que no maté a nadie. Pero me culpan, aunque lo hiciera un pajarillo.
El jilguero tiene su rama, el árbol le aguanta el nido. Aunque hace tres días gorjeó para mí.


Cómo culpar al jilguero de un asesinato...

Publicidad: