Tú, mi siglo de oro...

Eres quien tornó en rico al poeta más pobre, de tu hermosa naturaleza tantos se inspiraron. Vives en una constante tragicomedia canonizada —fuiste mi mártir áureo durante cien años—. Tú no eres corriente, que a ti te crearon los grandes intelectuales. A mi no me engañas en esta vida ni en otro sueño.


Tus lunares los calcó Diego Velázquez; con tal soltura animóse a pintarte tu perfeccionado rostro. Y el resto de los detalles que te componen.
¡Más perfecta no puedes ser!

Siguiendo la descripción, como suele decirse, Lope de Vega entró en tu mente para moldear la intelectualidad e ingenio. 
¡Tienes respuestas para todo!

Que seas mística, es obra de Santa Teresa de Jesús, seguro. Vives tanto en mí, que dejé de vivir por mí. Dejé de recordarte sin el hábito.
¡Qué Dios prevalece!

Desde aquí, puedo ver aquella Región donde suspiran por tu nombre y tu aliento, que nadie te conociera en el pasado, si no fuera por Tirso de Molina.
¡Qué me tienes burlado!

Si bien me creó Miguel de Cervantes y elevóme la locura para morir y matar por ti, que de hidalgo nadie me gana. Y de loco menos.
¡Qué eres gitanilla!


Comentarios

  1. Sería un mundo muy oscuro sin personas así, y sin aquellos que extraen de ellas las musas que los alimentan. Brillante, como siempre.

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  2. "A mí no me engañas en esta vida ni en otro sueño." Esta línea me ha encantado, y también la comparación a tu siglo de oro personal. Mejor manera de describir a alguien así de importante no hay.

    Saludos

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  3. Wuauu me gusta tu entrada muy original y más me gusta el titulo.

    Besos.

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