Paralizado por no degustar la libertad...

Naturaleza que careces de inteligencia, a ti te hablo:

Rojo es el amanecer, del mismo color son las baldosas que piso. Como cada día;
Negro está hoy el cielo, nervioso como la espuma que corre colina abajo. Negras son mis manos que sufren —paralizadas— por no degustarte, libertad.

El azar llega, como las alas de Ícaro; buscándote entre la niebla perdida. Intento no parar pero el humo es demasiado espeso. Esta vez no hay cipreses, en su honor se llena el fondo de luces apagadas.

—¡Sal de ahí, quienquiera que seas!
[Habla la madera vieja, sin decir palabra].

Sigo sin entender la vida. Pero en su lugar he encontrado un grupo de siluetas que cubren sus rostros con máscaras.

A partir de hoy,
vuelvo a estar como ayer.

Comentarios

  1. Muchas veces no la entendemos la vida pero hay que seguir viviendola, un saludo

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  2. No es facil lo sé estar bien siempre
    abrazos van

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