Ese niño...


Ese niño que desde que nació la vida le trató mal. Que agachaba la cabeza porque otros le humillaban. Que pasó una infancia pésima, no tenía padre ni tenía amigos. Creía que estaba solo, que la vida le daba la espalda. Ese niño, tenía lo que tenía que tener, poca gente a su lado, pero llena de amor. 

Todo eso hizo que su orgullo sea lo único que tuviera, que nada ni nadie le cambiaría de opinión y jamás la cambiaría aunque estuviese equivocado. Ese niño acabó siendo un niño rencoroso. Decidió que nadie se burlaría y que todo lo que se proponga lo conseguiría –cueste lo que cueste-. Creyó que no existía el destino, que nadie le dictaba su camino, que él mismo se lo hacía.

Creció antes de tiempo, no disfrutó de su vida, él era diferente. Miraba al alrededor y veía que todo era inalcanzable para él. Jamás cambió, no se refugió en ningún lugar. Jamás se arrepentía de nada, todo lo que hacía creía que estaba en lo cierto. Sabía que jamás sería el centro de nada ni destacaría más que nadie. No le importaba estar el primero en la fila, se conformaba con cualquier cosa, jamás competía.

Ese niño seguía siendo él, cada vez con más carácter y temperamento suyo. No se creía nada, solo se creía él, y creía en todo. Su mente se cerraba, no soñaba ni quería soñar. No le importaba conseguir nada. Su vida, parecía ser un fracaso.
Ese niño, algún día soñó con ser algo, con destacar y pensar que podría superarse. Pero estaba lejos de conseguir algo así. Una idea jamás desaparece, siempre se hace más grande, siempre va a querer salir de la ficción y entrar en la realidad. Pues eso le pasó a ese niño, cada vez soñaba más, cada vez esa pequeña idea se hacía más grande. Empezó a vivir su vida y a su manera.
Sabía que no podía hacer caso a nadie, nadie le entendería y que él algún día sería el centro de algo. Todo aquello que le había pasado, le serviría de algo. Jamás se rendiría y su paciencia sería eterna. Aquello que desease, sabía que tarde o temprano lo conseguiría.

Ese niño soy yo, tiene nombre y rostro. Aunque tenga mis días malos, jamás dejaré de ser yo –aunque tenga esa presencia-. Pero prometo que nunca cambiaré, lo prometo por mi vida. Sé que todo lo que me proponga lo conseguiré, porque si lo propongo es porque puedo. No pienso volver a fracasar.
Y ahora, ahora, lo que más quiero eres tú… Por mi vida que haré todo lo posible para conseguirte, para tenerte y que seas realidad.

Comentarios

  1. Te ha quedado precioso!
    con mucho sentimiento! Te felicito por ello :)
    Nunca hay que abandonar nuestros propósitos, si los perseguimos, siempre se pueden cumplir! cueste lo que cueste, sé que los conseguirás!
    sé feliz, eso lo primero! no hay que olvidarlo!
    Saludos :)

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  2. Es precioso, y jamas te rindas por lo que quieras ni dejes de ser como tu eres
    un beso(:

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